Sólo la fuerza de la costumbre nos conduce a la certeza de que el sol va a salir mañana: así ha sido siempre, hasta ahora, y aunque tal regularidad, nos dice Hume, sea una buena razón para confiar en nuestra certeza, bien podría ser que mañana no salga el sol.
Con esto en mente, podemos volver a asombrarnos de la salida del astro rey, captarla ya no como hecho, sino como acontecimiento. ¿Cuántas cosas tienen que pasar para que esto ocurra? ¿No es maravilloso que tal conjunción se haya producido tan regularmente hasta ahora?
¿Y si aplicamos la misma lógica a los hechos de la vida humana? La intervención estadounidense en territorios latinoamericanos para desestabilizar gobiernos de izquierda ya no sorprende a nadie; se trata de un hecho tan regular y predecible como el movimiento de los astros, que entonces se nos aparece como natural e inevitable. Pero rara vez pensamos en la concatenación de actos necesarios para mantener dicha maquinaria; pensamos en los Estados Unidos y en Latinoamérica como si fueran objetos, tan reales y concretos como el sol y la luna, sometidos a ciertas leyes que conducen sus movimientos y colisiones.
Olvidamos que la geopolítica es más bien un teatro, y que el teatro depende de la coordinación del elenco y el equipo técnico: ¿qué pasa si olvida su entrada el actor que hace al mayordomo que debe entregar la carta? ¿Qué pasa si se extravía un objeto de utilería, si no cae la luz correcta en el momento justo?
Distrito de espías: La CIA en México y el secuestro del Lunik es un documental en audio que nos invita al tras bambalinas de un episodio poco conocido del largo drama del imperialismo gringo contado a través de los ojos de Michael Scott, personaje incidental, que busca reconstruir la historia secreta de su padre, Winston Scott, un protagonista en las sombras, nunca la estrella del espectáculo, sino uno de esos técnicos imprescindibles sin los cuales nada sucedería sobre el escenario; director encubierto de las operaciones de la CIA en México durante los gobiernos de Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría.
La Escuela de los Annales nos ha enseñado a hacer historia hurgando en los archivos que para la Historia –sí, con mayúscula– serían insignificantes. El equipo de Pedro y el Lobo, estudio de grabación de audio encargado de realizar el documental, nos presenta la historia de Winston Scott a partir de las fotografías y los recuerdos de su hijo, anécdotas familiares y registros tales como aquel de una fiesta de clase alta donde se encuentran el presidente de México y su esposa conviviendo alegremente con quien oficialmente era un simple diplomático estadounidense. Pero esta historia familiar se entrecruza con los documentos desclasificados de la CIA sobre el asesinato de Kennedy, con los reportes noticiosos sobre la matanza del 68, con la lucha propagandística entre los Estados Unidos y la Unión Soviética…
Escuchando el documental, podemos volver a asombrarnos ante el intervencionismo gringo en nuestro país, y ante el hecho de que nuestros propios mandatarios hayan sido agentes o, cuando menos, cómplices de la CIA. La narración nos lleva a la maquinaria secreta de la cotidianidad burocrática de un espía estadounidense que, al parecer, estuvo tranquilo en su escritorio detrás de episodios hollywoodenses: desde el desmantelamiento secreto de un satélite soviético, por parte de agentes de la CIA y del Gobierno de México, mientras se exhibía en nuestro país, hasta el minucioso registro de la presencia en tierra mexicana de Lee Harvey Oswald, presunto asesino de John F. Kennedy, y sus visitas a las embajadas de Cuba y la Unión Soviética.
Según Scott, su padre habría escrito su autobiografía —confiscada por agentes de la CIA después de su muerte— para limpiar su nombre y demostrar que él había cumplido con su trabajo: que había informado oportunamente sobre los movimientos del infame personaje, y que sus superiores habían decidido ignorar sus advertencias. En algún momento, nos cuenta Scott hijo, le pidieron a Winston “dejar de moverle al asunto”.

En el momento que vivimos, cuando la polémica en torno al asesinato de Kennedy resurge en medio de la crisis geopolítica, este trabajo se suma con fuerza a la conversación. ¿Por qué la CIA habría ignorado los reportes de Scott sobre Lee Harvey Oswald? Tuve la oportunidad de conversar con Scott hijo durante la presentación del documental, quien me señaló, por un lado, que había ciertos problemas de comunicación entre la central en México y en Estados Unidos, debido a los cuales la información se perdía a menudo; pero también que, en todo caso, es posible que ciertas decisiones fueran tomadas sin pleno conocimiento de todos los involucrados, incluidos los altos mandos.
El poder, dice Foucault, no es ejercido por un titiritero todo poderoso, sino que tiene un carácter tentacular, descentralizado. Algunos miembros de la CIA pueden tomar, por su cuenta, decisiones clave sin conocimiento de sus superiores, con la certeza de actuar a favor de los intereses del Poder. Teléfono descompuesto, teatro del mundo donde el director no da las órdenes directamente, o donde sus indicaciones son interceptadas por las de directorxs clandestines, iluminadorxs, productorxs, maquillistas o hasta actrices y actores infiltrades.
¿Fue negligencia de los superiores de Will no atender la presencia de Oswald en México? ¿Fue realmente una falla técnica de comunicación? ¿O fue decisión de un grupo dentro de la CIA a favor de los intereses del Poder?, pero ¿qué Poder? ¿Habrá sido fruto de la colaboración entre la CIA y el “Estado” de Israel para asesinar a Kennedy, cuyas políticas frente al ente genocida, como se ha dado a conocer recientemente, iban en contra de sus intereses? ¿O habrá sido, como también se ha barajeado, un montaje para incriminar al gobierno cubano o a la Unión Soviética, como golpe maestro de la Guerra Fría? Preguntas que detonó en mí la audición de este documental, donde el intervencionismo gringo deja de ser un hecho para devenir acontecimiento, del que nos podemos asombrar y, por lo mismo, contra el que podemos combatir.
Para acceder al pódcast, da clic en este enlace.
☙
